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Eisenhower y las atrocidades escondidas
(Ike and the Disappearing Atrocities)

 

Ed. : 15/03.05

Crítica de Stefen E. Ambrose

Revista Literaria del New York Times, 24 de febrero de 1991

Documento traducido según el foro que se encuentra en la dirección siguiente : http://www.nytimes/com/books/98/11/22/specials/ambrose-atrocities.html

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Pocas veces la publicación de una monografía histórica sobre un tema que generalmente sólo interesa a algunos especialistas – el tratamiento de los prisioneros de guerra – provocó una atención tan grande o atizó tanta ira como el libro Morts pour raisons diverses de James Bacque. La obra – editada en 1989 en Canadá – fue el tema de un artículo mencionado en la portada de la muy popular revista canadiense Saturday Night, de un documental de la BBC, de dos documentales televisados alemanes, y será en breve el tema de otro documental en una red de radiodifusión canadiense. Yo tendría que decir primero que el libro canadiense incluye un texto de presentación de mi cosecha que fue retirado del contexto y utilizado sin permiso. Discutieron de este libro en la televisión americana, en la revista Time y en otras muchas publicaciones de la prensa de información. La versión alemana del libro tuvo un éxito inmenso. La edición británica provocó críticas consecuentes en el suplemento literario del Times y en otras publicaciones. Las Ediciones Prima en California tienen el propósito de editar el libro en mayo, lo que bien podría atizar las pasiones en Estados Unidos.

El motivo de esta notoriedad radica en la conclusión del autor : como jefe de la Ocupación americana en Alemania en 1945, el General Dwight D. Eisenhower causó la muerte por el hambre de un número asombroso de prisioneros de guerra alemanes. El Señor Bacque le atribuye "un número de víctimas que rebasa sin duda los 800 000, 800 000 casi por cierto y muy probablemente más de un millón. Su muerte fue provocada a sabiendas por oficiales del Ejército de tierra que tenían suministros suficientes para mantenerles con vida."

Según el Señor Bacque, era muy sencillo el método de Eisenhower : cambiaba la denominación de : "Prisoners of War (P.O.W.) (Prisioneros de Guerra) de los prisioneros – quiénes según la Convención de Ginebra debían ser alimentados con las mismas raciones que los G.I. americanos – en "Disarmed Enemy Forces (D.E.F.) (Fuerzas Enemigas Desarmadas) ", lo que le permitía disminuir sus raciones hasta un nivel de desnutrición peligroso. El señor Bacque dice que a los D.E.F. se les negaba también el suministro de medicamentos y cobertizos. Se morían por centenares de miles. Se disimulaba su muerte en los registros del ejército registrándolos como "Muertos por causas diversas" en listas que indicaban cada semana la suma de los prisioneros presentes, el número de prisioneros que habían sido puestos en libertad y así sucesivamente.

Y se escandaliza tanto el Señor Bacque por haber descubierto un crimen tan abominable, que una agencia de prensa relata que dijo en una entrevista que los Norteamericanos "deberían destruir todas las estatuas de Eisenhower, todas sus fotografías, y borrar su recuerdo de la Historia de América lo mejor que puedan" y que deberían decir : " Aquí está un hombre quien hizo cosas monstruosas por las cuales tenemos vergüenza". Y luego, inmediatamente,se plantean preguntas tales como : si hubo un millón de muertos ¿dónde están los muertos ?

¿ Tenía Eisenhower un poder tan grande que podía provocar un hambre colectiva y que eso permanezca secreto ?

¿ Eran los padecimientos – incontestables – en los campos, sobre todo en los campos de tránsito a lo largo del río Rin, el resultado de la política de Eisenhower o el resultado de las condiciones de vida caóticas que imperaban en Europa durante la primavera y el verano de 1945 ?

Novelista canadiense, el Señor Bacque que antes no había hecho ninguna investigación o escrito histórico, dice en su introducción : "Muchos eruditos van a encontrar errores sin duda en este libro. Asumo la responsabilidad de ellos. Acepto de buen grado sus críticas e investigaciones más amplias por parte de ellos que puedan ayudar a restablecer la verdad después de una larga noche de mentiras." Durante el mes de diciembre pasado, el Centro Eisenhower de la Universidad de Nueva Orleáns invitó a algunos especialistas de primer plano en lo que toca a aquel período para que examinen estas acusaciones. Los participantes a aquella conferencia, yo incluso, tienen el proyecto de editar los documentos bajo la forma de un libro.

Nuestra primera conclusión fue que el Señor Bacque hizo un hallazgo histórico consecuente. Los prisioneros alemanes fueron globalmente maltratados durante la primavera y el verano de 1945. Unos hombres fueron golpeados, privados de agua, obligados a vivir en campos a cielo abierto sin cobertizos y recibiendo raciones alimenticias y asistencia médica insuficientes. Su correo era retenido. En ciertos casos los prisioneros hacían una sopa con agua y hierba para mitigar su hambre. Hombres han muerto en efecto inútilmente y sin excusas. Esto debe ser comprobado y es para creditar al Sr Bacque que nos obligue a hacerlo.

Nuestra segunda conclusión fue que cuando los eruditos hagan las investigaciones necesarias, ellos van a encontrar que el trabajo del Señor Bacque no tiene valor ninguno. Está seriamente – e incluso prodigiosamente – equivocado en los aspectos más fundamentales de lo que dice. El Señor Bacque hace un mal uso de los documentos ; los lee mal ; ignora la prueba contraria. El hecho de que su metodología estadística esté fundamentalmente errónea puede hacer que su objetivo no sea alcanzado ; no intenta examinar contextos comparativos ; se contenta con su fuente principal ; ignora una fuente de la que se puede disponer con facilidad y completamente crítica que trata su principal acusación de modo categórico ; y como consecuencia de ello y de otros defectos, llega a conclusiones y emite acusaciones que son con toda evidencia absurdas.

Sin embargo, además de su estimación de las conclusiones del Señor Bacque, la conferencia – y el libro también – plantean un problema más importante : ¿cómo los lectores que no son peritos en este tema van a imaginarse un trabajo que senta las bases de reivindicaciones nuevas, sorprendentes y verdaderamente escandalosas ? No teniendo los conocimientos ni el tiempo necesarios para dedicarse ellos mismos a investigaciones, ¿cómo van a saber si el autor acabó por revelar la verdad "después de una larga noche de mentiras" o si esté nada menos que engañando a un público que no está prevenido ?

En lo que toca a las reivindicaciones del Señor Bacque, la pregunta que se hace primero es la de los motivos de Eisenhower : ¿por qué Ike hubiera hecho tal cosa ? La respuesta del Señor Bacque es que Eisenhower odiaba a los Alemanes. Ahora bien, eso es pura verdad que, en la primavera de 1945, la ira de Eisenhower para con los Alemanes era muy grande. Nunca procuró disimular este sentimiento. En Cruzada en Europa – publicado en 1948 – escribía : "Conforme transcurrían los meses de guerra, iba aumentándose mi sentimiento de amargura para con los Alemanes." Y relata que firmó decenas de millares de cartas de pésame dirigidas a las esposas y a las madres de sus soldados caídos en el combate, y escribe : "No conozco medio más eficaz para fomentar un odio perpetua para con las personas responsables de esta guerra de agresión sino la necesidad de tener que expresar mi simpatía para con las familias en luto." Y el descubrir luego los campos de concentración fortaleció este sentimiento aún más.

Eisenhower era un entusiasta partidario de la desnazificación, pero no porque odiaba a los Alemanes o creía en su culpabilidad colectiva. Al contrario creía que había Alemanes partidarios de la democracia y que el deber de las fuerzas de ocupación era de encontrarlos y ponerlos a la vista y conocimiento de todos. En un discurso pronunciado en Frankfurt en 1945, declaró : "El éxito o el fracaso de esta ocupación se juzgará por el genio que tendrán los Alemanes dentro de 50 años. Quedará probado cuando empiecen a mandar funcionar su propia democracia y, con el tiempo, vamos a dar la posibilidad a los Alemanes para hacerlo." No parece que tales palabras fueran las de un hombre quien, al mismo tiempo, ordonaba provocar la muerte por causa del hambre de un millón de jóvenes Alemanes.

El Señor Bacque no entiende de ningún modo la postura y la actividad de Eisenhower durante la Ocupación. Le echa la culpa de todas las decisiones políticas, nunca admitiendo el hecho de que tenía superiores quienes le daban directivas políticas y órdenes – en particular el Jefe de Estado Mayor del Ejército, la Comisión Consultiva Europea, obrando en nombre y bajo la autoridad de los gobiernos inglés, soviético y norteamericano, de los Jefes de Estado Mayor Ayudantes, de los Jefes de Estado Mayor Aliados, es decir, de los Jefes Ayudantes Norteamericanos y de los Jefes de Estado Mayor Británicos, y de los Jefes de los Gobiernos Británico y Norteamericano. En los Actas al nivel diplomático de la conferencia de la Nueva Orleáns por Brian Villa de la Universidad de Ottawa, se notó que la política de los superiores de Eisenhower era entonces de que los Alemanes se dieran cuenta de su derrota y del hecho de que tenían la culpa de aquello o sea, en una palabra de tratarlos "de manera dura". La desnazificación fue un aspecto de esta política. Otro aspecto fue que los prisioneros alemanes no debían tener una alimentación mejor que la de los paisanos alemanes, de los paisanos de las naciones liberadas o de los refugiados (D.P. : Personas Desplazadas).

En la aserción principal de su acusación el Señor Bacque afirma que no había escasez de alimentos en Europa en 1945. Menciona depósitos llenos de productos alimenticios en Alemania. Dice que la Cruz Roja tenía alimentos disponibles. Una de sus piezas de convicción más abrumadora es que un tren procedente de Ginebra y cargado con víveres enviados por la Cruz Roja para alimentar a los prisioneros fue forzado a dar media vuelta hacia su punto de partida.

Esto resulta chocante – había alimentos disponibles, los hombres tenían hambre y los oficiales norteamericanos dieron órdenes para que el tren vuelva a Ginebra. Había un motivo sin embargo : los Gobiernos Aliados habían decidido que los víveres de la Cruz Roja se utilizarían para alimentar a los refugiados, de los cuales más de dos millones se encontraban en Alemania, y las órdenes de Eisenhower en cuanto a esta política eran explícitas. Y así los refugiados recibían estos productos alimenticios. No se pudiera describir cuán difícil resulta el tener que establecer prioridades alimenticias en un mundo de hambrientos, pero había que hacerlo, ¿y quién pudiera argumentar sobre esta decisión ?

En su acta de la conferencia sobre la situación alimenticia de Alemania, James Tent de la Universidad de Birmingham (Alabama) dice que no hay duda de que hubiera penurias severas. Sin embargo, como lo hace notar el Sr. Tent, había alimentos almacenados en depósitos y que no se distribuyó a los prisioneros que vivían en los límites de la escasez. Esto choca otra vez hasta que se establezca el motivo. Los Gobiernos Aliados temían que el hambre se produjera durante el invierno 1945-46 y amontonaban reservas de víveres. Incluso con estas reservas, apenas pudieron pasar el invierno, y se necesitaron 3 años todavía antes de que fuera superada la escasez de víveres.

El mito del Sr. Bacque fue la pesadilla de Eisenhower. ¿ Si había escasez de alimentos ? En febrero de 1945 escribió Eisenhower al General George C. Marshall Jefe de Estado Mayor : "Estoy muy preocupado por la situación alimenticia… No tenemos ahora reservas de víveres para la población civil en este Continente."

Y aquí está lo que escribió Eisenhower a los Jefes de Estado Mayor Aliados el 25 de abril de 1945 : "A menos que se tomen medidas inmediatas para desarrollar a lo máximo los recursos alimenticios para satisfacer las necesidades básicas de la población alemana, un caos generalizado, el hambre y las enfermedades ya no se podrán evitar durante el invierno próximo."

Estos mensajes, y otros muchos semejantes fueron publicados antes de la rendición. Después de la primera semana de mayo, todos los cálculos de Eisenhower para saber cuántas personas se le pidiera alimentar en la Alemania ocupada pasaron a ser cruelmente inadecuados. Su estimación era falsa por dos motivos. Primero el número de soldados alemanes que se rendían a las Fuerzas Aliadas excedía de lejos a las previsiones (más de cinco millones en vez de tres millones previstos) por causa de la riada de los soldados alemanes que atravesaban el río Elbe para escapar de los Rusos. Con los paisanos alemanes era lo mismo – había millones que huían del Este hacia el Oeste, unos 13 millones en total, de los cuales Eisenhower pasó a ser responsable. Eisenhower tuvo que hacer frente a la penuria incluso antes de que supiera que había 17 millones de personas que alimentar en Alemania de más que lo había previsto.

¿ Si había escasez de alimentos ? Aquí está el informe del Gobernador Militar de Alemania en julio de 1945 : "La situación en cuanto a la alimentación de la Alemania del Oeste toda es quizá el problema más grave de la Ocupación. El término medio de consumo de víveres en las Zonas del Oeste se encuentra ahora en una tercera parte por debajo del nivel de subsistencia generalmente admitido." Y el informe publicado en setiembre afirma : "La comida que proviene de fuentes autóctonas no basta para alcanzar el nivel actual de la ración autorizada para un consumidor normal, o sea 1550 calorías díarias.

El Sr. Bacque dice que los prisioneros recibían 1550 calorías diarias, y afirma que tal ración significa experimentar una lenta desnutrición. Con toda apariencia, nunca consideró lo que podían conseguir los paisanos en Alemania y en los países liberados. En París en 1945, el nivel calórico era de 1550 para los paisanos. Sólo era un poco más elevado en Gran Bretaña donde continuaba el racionamiento. Era mucho más bajo en Rusia donde también continuaba el racionamiento. Así como lo comprobamos, la ración oficial de los paisanos alemanes era de 1550 calorías, pero a menudo no lo alcanzaba. En Viena durante el verano de 1945 la ración oficial algunas veces cayó hasta 500 calorías.

El buen sentido existe. Quienquiera que se hubiera encontrado en Europa durante el verano de 1945 se quedaría atónito al oír que no había escasez de comida.

Según el Sr. Bacque, por intención criminal, Eisenhower cambió personal y secretamente el estatuto de "prisioneros de guerra" de los soldados alemanes que se habían rendidos en lo de "fuerzas enemigas desarmadas"… Este cambio en la designación en realidad era un asunto político. No era Eisenhower el que tomó esta decisión sino sus superiores y, sobre todo, la Comisión Consultiva Europea. Y no intentaron guardarla secreta. Todas las personas implicadas actuaron bajo la autoridad de los gobiernos británico, ruso y americano y hablaban con la mayor franqueza en lo que toca a los motivos de este cambio de estatuto.

Es bastante sencillo lo que aconteció : los Aliados no tenían los medios necesarios para alimentar a los millones de prisioneros alemanes del mismo modo que podían alimentar a los paisanos alemanes, sin hablar de los paisanos de los países liberados de Europa del Oeste, y sin hablar tampoco de los refugiados. Pero Estados Unidos y las naciones aliadas habían firmado la Convención de Ginebra que tenía fuerza de tratado. No tenían la intención de violar esta convención, luego emplearon esta nueva denominación de "Fuerzas Enemigas Desarmadas (D.E.F.)". Las órdenes a los oficiales eran sin recovecos : que no den a los D.E.F. más alimentación que a los paisanos alemanes.

En lo que toca a otra conclusión del Sr. Bacque : por un sistema de análisis que trastornó la mente de casi todos los que procuraron comprobar sus estadísticas y métodos, adelanta la cifra sorprendente de un millón de muertos. Se equivocó en efecto por causa de un error de máquina de un empleado. Vio la cifra de 70 000 prisioneros en un informe médico del ejército y calculó luego la tasa total de mortalidad en cuanto a todos los prisioneros a manos de los Norteamericanos sobre la base de este número y de los 21 000 muertos también mencionados en el informe. Llegó así a su principal conclusión, es decir a una tasa de mortalidad de un 30 % en todos los campos, dividiendo la cifra de 21 000 muertos por la de 70 000 prisioneros. Sin embargo, la cifra de 70 000 hubiera tenido que ser 10 veces más elevada. Todas las demás cifras enseñan 700 000 como siendo el número exacto de prisioneros. La tasa de mortandad no sería luego de un 30 % sino de un 3 %.

De hecho, como bien lo relató en la conferencia Albert Cowdrey del Departamento del Centro Histórico Militar del Ejército, la tasa global de mortandad de los prisioneros fue del 1 por ciento.

La conclusión del Señor Cowdrey, plenamente aprobada por otro participante en la conferencia, el comandante Ruedinger Overmans de la Junta Histórica Militar Alemana de Friburgo (quien está escribiendo el último tomo de la historia oficial de Alemania durante la guerra), es que el número total de defunciones de prisioneros alemanes en manos de los Americanos, cualquiera que fuera la causa de su muerte, no pudo ser superior a 56 000.

Y por fin hay la cuestión de la columna de cifras de los informes semanales del Ayudante del Teatro del Ejército de Estados Unidos, columna titulada "Muertos por Causas Diversas". Allí encuentra el Sr. Bacque "el millón de muertos que le faltaba".

¿Quiénes eran estos "muertos por causas diversas "? El Sr. Bacque se entrevistó con Philip S. Lauben, un coronel jubilado del Ejército que fue miembro de la Sección de Asuntos Alemanes del Cuartel General de Eisenhower en 1945. Y escribe que el Coronel Lauben le dijo que "muertos por causas diversas" significaba "muertes y evasiones".

"¿ Cúantas evasiones ?" preguntó el Sr. Bacque.

"Muy, muy pocas" contestó el Coronel Lauben. El Sr. Bacque dice que había menos de una décima parte de 1 por ciento, sin explicar como llegó a tal cifra.

Neil Cameron quien realizó el documental de la BBC sobre los "Muertos por Causas Diversas" dijo a los participantes en la conferencia que el Sr. Bacque le había facilitado la grabación de la entrevista. Pareció evidente para el Sr. Cameron que el Sr. Bacque había obtenido del anciano que se pusieran de acuerdo sobre palabras que el mismo Sr. Bacque utilizaba y que éste las puso luego en boca del Coronel Lauben. El Sr. Cameron llevó a cabo su propia entrevista filmada con el Coronel Lauben ; en esta entrevista, dice el Coronel Lauben que había sido engañado por el Sr. Bacque y que se había equivocado sobre la significación de los términos "muertos por causas diversas".

David Hawkins de CNN quiso hacer una entrevista con el Coronel Lauben. El Coronel Lauben se negó, diciendo en su carta : "No tengo mal genio. Tengo 91 años, casi soy ciego, y mi memoria ha disminuido hasta tal punto que ya no es fiable. Estoy además bajo vigilancia médica regular. Durante mi conversación con el Sr. Bacque, a menudo le recordé que mi memoria había sido seriamente deteriorada durante estos 40 y pico años pasados desde 1945. El Sr. Bacque me leyó unas cifras… Después de descontar las liberaciones y traslados, me pareció que ya no quedaba nada para alcanzar el total general, salvo los muertos y los que se habían escapado, es decir los términos "muertos para causas diversas". Me equivoqué.

Así, al decir el único testigo del Sr. Bacque que estos términos "muertos para causas diversas" ocultaban el término de "muertos", retractó dos veces lo que el Sr. Bacque mantiene que haya dicho el Coronel Lauben.

¿Quiénes eran pues estos "muertos por causas diversas" ? En muchos casos se trataba de personas que se había trasladado de una zona a otra, lo que se practicaba con regularidad por buena cantidad de razones, ninguna de éstas siendo criminal y todas siendo en cambio registradas en debida forma en notas al pie de los informes semanales.

Pero el mayor número de "muertos por causas diversas" fue divulgado en el informe del Gobernador Militar de agosto de 1945. (Estos informes mensuales están en la Biblioteca Eisenhower en Abilene, Kentucky, en el Archivo Nacional de Washington y en otros lugares ; constituyen una fuente básica en todos los aspectos del período de Ocupación, incluso las penurias de alimentos y los prisioneros. El Sr. Bacque no los menciona y no hay prueba de que él los hubiera examinado). El informe de agosto hace la lista del número de las fuerzas enemigas desarmadas liberadas por las fuerzas norteamericanas, y también de las trasladadas a los Ingleses o a los Franceses para el trabajo obligatorio.

Y el informe prosigue : "Un grupo adicional de 663.576 inscritos bajo la rúbrica "Muertos por causas diversas" se compone sobre todo de miembros de la Volkstürm (Milicia Popular) liberados sin descargo formal.

No se necesita mucha imaginación para entender lo que aconteció entonces. La Milicia Popular estaba integrada por hombres de edad (hasta 80 años, principalmente ex combatientes de la Primera Guerra Mundial) y de jóvenes de 16 años de edad o menos algunas veces. Los guardias norteamericanos y las autoridades de los campos prisión dijeron a los hombres de edad de volver a su casa para dedicarse a sus nietos, y a los jóvenes de volver a su casa para ir de nuevo a la escuela. Con el traslado a otras zonas que desconoce el Señor Bacque, lo de aquellas personas explica entonces la totalidad del millón que faltaba.

En pocas palabras, el Sr. Bacque se equivoca en todo lo relacionado a sus acusaciones capitales y a casi todas sus acusaciones de menor importancia. Eisenhower no era un Hitler, no organizaba campos de la muerte, los prisioneros alemanes no morían por miles de centenares, hubo una penuria de alimentos en 1945, no había nada de criminal o secreto en lo relacionado a la denominación de "fuerzas enemigas desarmadas"o en lo relacionado a la columna "muertos por causas diversas". "El millón que faltaba" lo constituían ancianos o chicos que integraban las milicias.

Sin embargo, el Sr. Bacque hace una observación irrefutable : algunos G.I. norteamericanos, así como sus oficiales, eran capaces de actuar de una manera casi tan brutal como los Nazis lo habían hecho. No tenemos el monopolio de la virtud. Nos invitó a examinar de nuevo esta cuestión, a llevar a cabo las investigaciones necesarias y a descubrir toda la verdad. Merece nuestro agradecimiento por esta contribución. Pero, en cuanto al modo con el cual presentó sus hallazgos, vuelvo a lo que dijo Albert Cowdrey : "El autor seguramente tiene razón de ser orgulloso de su obra. No tiene fama de historiador que perder, y "Muertos por Causas Diversas" sólo puede aumentar su fama de novelista". Al fin y al cabo, otro problema más importante persiste. Una conferencia de especialistas fue necesaria para controvertir las acusaciones del Sr. Bacque. Unos eruditos vacilaron en encargarse de esto individualmente porque, para hacerlo, era necesario comprobar sus investigaciones y – de hecho – volver a escribir su libro. En vez de esto, muchos de ellos dijeron en su crítica en Gran Bretaña, en Francia, en Alemania y en Canadá que no podían creer que lo que decía el Sr. Bacque de Eisenhower fuera verdadero, pero que no podían refutarlo. El Sr. Bacque posee todo el aparato de la erudición y esto parece bastante impresionante para incluso engañar a eruditos. ¿ Qué tiene que hacer un lector lego en la materia en tales circunstancias ? Le sugiero que confie en su propio buen sentido. En cúanto a confrontar la "Escuela" de "El-Holocausto-nunca-existió", hagámonos las preguntas más evidentes. Y si las respuestas no estén claras, pues es que las acusaciones no fueron probadas. En el caso del Sr. Bacque, dos preguntas de este tipo son : ¿ Dónde están los muertos ? y ¿ Es este libro compatible con la imagen que tenemos del carácter de Eisenhower tal como lo conocemos según otras innumerables fuentes ? Al fin y al cabo, en casos como éste, a menudo son las preguntas evidentes que más nos aproximan a la verdad.

Traducción : Ghislaine Floury-Dagorn

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